DESTIPIFICACIÓN DE FALTAS

TartazoLa Ley Orgánica 1/2015, de 30 de marzo, efectuó una profunda reforma del Código Penal, orientada a dar cumplimiento al principio de intervención mínima. La doctrina penal en boga tiende a debilitar este principio, como criterio rector del Derecho Penal, relegándolo al marco de la política criminal, esto es, reservando su aplicación al legislador.

A través de la reforma que citamos, el legislador orgánico recoge el guante y expulsa de los códigos punitivos un amplio abanico de conductas, los denominados en la jerga criminológica «delitos bagatela», un buen número de faltas que, como expresa en su exposición de motivos, «en gran parte, pueden encontrar respuesta a través del sistema de sanciones administrativas y civiles». Pues bien, la Sección Sexta de la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife, ha dictado sentencia Nº 86/2016, de 3 de marzo último, mediante la que –estimando nuestro recurso de apelación– absuelve al acusado de la falta de malos tratos de obra, que, en el nuevo texto legal se ha convertido en delito leve, pero que exige ahora la previa denuncia del perjudicado como requisito de perseguibilidad.

El mal trato de obra, como delito leve y, antes como falta, consiste en  aquella conducta contra las personas, cuyas normales consecuencias no requieren ningún tipo de asistencia facultativa; por ejemplo, el guarda de seguridad que empuja al intruso para que abandone el local, o el maestro que propina un cachete a su alumno con intención de corregirle. Se excluyen, eso sí, los malos tratos en el ámbito conyugal y otras figuras específicas, que gozan de un régimen legal especialmente agravado.

14 marzo 2016 / GAC Actualidad

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