EL PRINCIPIO DE PRESUNCIÓN DE INOCENCIA

EL PRINCIPIO DE PRESUNCIÓN DE INOCENCIA

ÁrbolLa presunción de inocencia, el respeto a los «fueros de la inocencia», al que se refería la veteranísima Ley de Enjuiciamiento Criminal, es una de las garantías básicas sobre las que se sustenta nuestro ordenamiento jurídico penal. Tiene un marcado carácter procesal, porque atañe a la carga de la prueba, porque viene a significar que el reo no está obligado a justificar su exculpación, sino que es quien acusa el que ha de probar la imputación que contra aquél esgrime.

Las pruebas de cargo que se aporten al proceso han ser tales que, con arreglo a las máximas de la experiencia y a las reglas de la lógica, lleven a una certeza objetiva sobre la hipótesis de la acusación, que no es lo mismo que una verdad indiscutible. Pero sí es necesario que las proposiciones que anteceden a la conclusión condenatoria sean tenidas indiscutiblemente por correctas. Desde otro punto de vista, es necesario que las proposiciones incriminadoras se hayan obtenido y producido válidamente en debate oral y público, lo que obliga a citar la doctrina de los frutos del árbol envenenado, con amplia acogida, también en el derecho anglosajón.

Pues bien, el Centro de Documentación Judicial y las principales editoriales jurídicas, entre ellas, El Derecho o Aranzadi, incluyen en sus repertorios la sentencia de la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife Nº 461/2016, que efectúa un detallado contraste de las exigencias que requiere la prueba para desvirtuar la presunción de inocencia. El tribunal respalda, de esta forma, la acusación entablada por nuestros clientes, al comprobar, por una parte, que existió prueba de cargo hábil, válidamente obtenida y lógicamente valorada y, por otra, que el acusado no aporta explicación convincente alguna para justificar una solución alternativa.

20 marzo 2017 / GAC Actualidad

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