España se felicita por la entrada en vigor, con fecha 25 de diciembre último, del Tratado de Comercio de Armas Convencionales, que prohibirá a los Estados transferir armas convencionales a otros países si saben que van a ser utilizadas para cometer o facilitar la comisión de crímenes de lesa humanidad o crímenes de guerra o genocidio.
Nuestro país, que ratificó el Tratado el pasado 2 de abril, participó de manera muy activa en las negociaciones conducentes a su adopción. Asimismo, fruto de su compromiso en la materia, España ya venía aplicando provisionalmente algunos artículos destinados a garantizar el derecho internacional humanitario y el respeto de los derechos humanos en la transferencia de armas convencionales.
El tratado obliga a todos los gobiernos a evaluar el riesgo de transferir armas, municiones o componentes a otros países donde puedan ser utilizados para cometer o facilitar graves violaciones del derecho internacional humanitario y de los derechos humanos. Los Estados han acordado que, si ese riesgo fundamental es real y no puede mitigarse, la transferencia no se lleve a cabo. El tratado adoptado afecta a las principales categorías de armas convencionales, incluidas las armas pequeñas y las armas ligeras, que producen cantidades ingentes de víctimas civiles y proliferan en países con conflictos de baja intensidad y en situaciones de violencia armada.
En definitiva, la entrada en vigor del comentado instrumento internacional supone un paso fundamental en la lucha contra el tráfico ilícito de armas convencionales, en favor de los intereses de la seguridad nacional y la prevención de actuaciones ilícitas, incluida la violación de derechos humanos.